15 de Mayo de 2012 ![]() CANNES 2012: DRAMAS LATINOAMERICANOS EN LA SECCIÓN OFICIAL Historias aciagas llegadas desde el sur de América están presentes en cinco apartados de la Sección Oficial. La nota alegre y musical la aporta el documental sobre el artista brasileño Antonio Carlos Jobim, A música segundo Tom Jobim. Desde Argentina a España, pasando por Perú, Brasil, Colombia, Cuba, Puerto Rico y México; todos ellos cuentan con representación en la Sección Oficial del Festival de Cine de Cannes. En ella participan películas que se encuentran fuera y dentro de la competición, además de contar con proyecciones especiales, un espacio dedicado a cortometrajes; y por último una sección dedicada a propuestas distintas y originales, llamada "Un Certain Reggard", y otra centrada en el descubrimiento de nuevos realizadores, Cinefondation. Un total de diez producciones de distintos países latinoamericanos y España se reparten entre cinco de los seis apartados de los que se compone la Sección Oficial de la edición número 65 del Festival de Cine de Cannes. De todas ellas sólo una, Post Tenebras Lux, competirá por la Palma de Oro junto a las últimas obras de directores de la talla de Michael Haneke, David Cronenberg, Walter Salles o Ken Loach, entre otros. Post Tenebras Lux, es una coproducción entre México, Francia, Alemania y Holanda escrita y dirigida por el realizador azteca Carlos Reygadas, que narra el cambio que supone para Juan y su familia, pasar de vivir en la ciudad al campo. Con ésta ya son cuatro las participaciones de este cineasta mexicano en el Festival de Cannes. Sus obras siempre han sido muy bien valoradas en la cita francesa, ya que en ella ha obtenido varios galardones como una mención especial en 2002 por su ópera prima Japón, o el Premio del Jurado en 2007 por su tercer largometraje, Luz silenciosa. En otro apartado de la Sección Oficial, el denominado "Un Certain Reggard", se encuentra otro film mexicano, Después de Lucía, realizada por Michel Franco. La cinta muestra el distanciamiento entre un padre y su hija. Él se encuentra sumido en una depresión tras la muerte de su esposa y ella sufre todo tipo de abusos en la escuela. La presencia latinoamericana en Un Certain Reggard la complementan otros tres títulos más: Elefante Blanco, 7 días en La Habana y La Playa DC. En el primero de ellos, Ricardo Darín da vida a un sacerdote que desarrolla su labor ayudando a lo más necesitados. Un suceso trágico hunde a un amigo, dedicado también a la vida religiosa, y el personaje interpretado por Darín intenta animarle, invitándole a participar en un proyecto en una zona marginal de los suburbios de Buenos Aires. Elefante Blanco lleva la firma de Pablo Trapero. Este largometraje es el octavo en su filmografía y a la vez supone su cuarta participación en la muestra gala, tras haber acudido anteriormente a esta cita con El Bonaerense, en 2002, con Leonera en 2008 y con Carancho en 2010. Además, este realizador nacido en Buenos Aires participa en el certamen por partida doble. Trapero, Benicio del Toro, Julio Medem, Elia Suleiman, junto a trece directores más; retratan los cambios que está sufriendo actualmente la capital de Cuba en un proyecto español conjunto titulado 7 días en La Habana. Por su parte, para el director colombiano Andrés Arango esta es la primera vez que acude a Cannes. Arango se presenta con La Playa DC el largometraje con el que debuta en la gran pantalla. Su guión se centra en la hostilidad y la exclusión que sufre Tomás, un joven afro-colombiano que vive en Bogotá. Hay que destacar que no sólo las producciones sudamericanas y españolas concurren con historias dramáticas en el festival de la costa azul. La nota alegre y musical corre a cargo de A música segundo Tom Jobin. Esta cinta recoge las actuaciones de varios artistas de los que cabe destacar a Ella Fitzgerald, Diana Krall o Chico Buarque, en las que hacen suyos temas del músico y compositor brasileño, Antonio Carlos Jobim. A las actuaciones de estas estrellas de la música, se suman interpretaciones del propio Jobim y distintos documentos que ilustran la trayectoria del creador de La chica de Ipanema. A música segundo Tom Jobim está programada dentro de las proyecciones especiales de la Sección Oficial, junto a nueve películas más, entre ellas la argentina Villegas. Este film del debutante Gonzalo Tobal describe el reencuentro tras muchos años sin verse de dos primos que viajan juntos al entierro de su abuelo. Sin abandonar, el tono aciago que como se ha señalado anteriormente acompaña a muchas de estas propuestas, llega también a Cannes una coproducción entre Cuba y Perú Los anfitriones, de Miguel Ángel Moulet. El argumento de este cortometraje recrea la situación trágica de un matrimonio en el que ella tiene que contar a su marido unas fatídicas noticias tras unos exámenes médicos, mientras él sufre un terrible percance que va a afectar a su vida diaria. Otro accidente con consecuencias atroces pero esta vez sufrido por un grupo de jóvenes, es el hilo argumental de Pude ver un Puma, del joven realizador argentino Eduardo Williams. Tanto Pude ver un puma como Los anfitriones se encuentran encuadrados en la programación de Cinefondation. Esta iniciativa pretende ser un trampolín para los alumnos de las escuelas cinematográficas de todo el mundo, cuyas obras pueden ser visionadas en dicha sección. Por último, en el espacio dedicado a los cortometrajes ha sido seleccionado Mi Santa mirada obra del portorriqueño Álvaro Ponte- Centeno, en el que se sumerge en el escabroso mundo del tráfico de drogas. Dramas humanos, una ciudad en plena transición y un músico brasileño universal, éstas son las contribuciones latinoamericanas a la edición número 65 del Festival de Cine de Cannes. |


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